viernes 10 de febrero de 2012

Ganadores y Perdedores

Las elecciones primarias de este domingo tienen varias características particulares. Serán un acontecimiento casi inédito en el país, por tratarse de la escogencia de los abanderados de una de las agrupaciones políticas de Venezuela, en la que podrán participar todos los ciudadanos, y serán también unas primarias (probablemente) con una participación por encima del promedio que se ve en este tipo de eventos alrededor del mundo.

Para la oposición serán el punto más alto en un trabajo progresivo de al menos cuatro anos, en el que ha estado consolidando la Mesa de Unidad Democrática, órgano vital para poner orden en más de una decena de partidos con ideologías, liderazgos, puntos de vista y formas de acción muy diferentes.

Para el país será también fundamental tener, quizás por primera vez en mucho tiempo, a un ‘contra líder’, un verdadero vocero de la oposición, cuyas declaraciones sean la ‘opinión oficial’ de esa amplia parte de la población que quiere algo distinto al chavismo, y que detrás de él o ella agrupan sus esperanzas e ilusiones para generar cambios políticos.

Ahora bien, cualquier resultado electoral deja siempre muchas consecuencias. Obviamente, quien triunfe será el máximo vencedor, sobre quien caerán amplísimas responsabilidades y seguramente también un lugar en la historia del país. Sin embargo, entre los vencidos puede haber también grandes triunfos.

Todo apunta al triunfo de Henrique Capriles Radonski, por lo que si al final no es él el vencedor de las primarias, sufriría una dolorosa derrota e iniciaría un camino lleno de incertidumbres. Claro que si su derrota se diera en el marco de una baja participación popular, en el que la aparentemente mágica maquinaria de AD y UNT fuera protagonista, la derrota de Capriles sería una derrota moral para la propia idea de las primarias, y daría un vencedor con cierta ilegitimidad, ya que sería el abanderado para competir contra Chávez, sin ser realmente el favorito de la oposición venezolana.

Si se da un triunfo de Pablo Pérez con alta participación, producto de una remontada no vista por las encuestas, sería sin duda él y sus partidos los grandes potenciados con este proceso, reivindicando la presunta mala imagen de la ‘vieja política’, y las ideas socialdemócratas que tantos anos dominaron en el país.

Una derrota de Pérez con un porcentaje significativo, debería darle a él el empujón para reclamar a lo interno de su partido su relección como gobernador, por encima de las pretensiones de antiguos líderes de ascender a Eveling Trejo. Una derrota de Pérez con un bajo porcentaje de voto, o peor aun, un tercer lugar, aniquilarían cualquier mito de las maquinarias de AD y UNT, y dejarían a Pérez casi en un limbo, ante el ascenso de otros liderazgos jóvenes y una derrota a lo interno de su partido.

Para María Corina todo será triunfo, excepto un porcentaje de voto por debajo del 10%. Es una líder relativamente nueva en el escenario político, que ganó por sorpresa las primarias para ser diputada y ha logrado protagonismo desde el Hemiciclo. Con un 10-15% de respaldo mantendría su fuerza dentro de la oposición, y lideraría la voz de un importante sector de clase media profesional.

Para Arria y Medina la derrota es casi una certeza. Sus triunfos están descartados, y si se cumplen los pronósticos y obtienen un bajísimo respaldo, será otra demostración (la más contundente quizás) de que el país está harto de la confrontación y el radicalismo, y de que el mundo opositor ha evolucionado de la confrontación en sí misma, a la proposición para conseguir una Venezuela diferente.

miércoles 16 de noviembre de 2011

Cuatro caminos y una calle ciega

El debate de los precandidatos presidenciales de la Mesa de la Unidad Democrática dejó buen sabor de boca a gran parte de la población venezolana. En un mismo espacio y ante los medios de comunicación, cinco líderes políticos pudieron expresar ideas, planes y visiones sobre el futuro próximo del país, sin la necesidad de insultarse o desacreditarse unos con otros.

Si bien la interacción entre ellos fue mínima, la audiencia pudo apreciar un país diferente al que ahora tenemos. Pudo observar a personas con opción de dirigir los destinos de Venezuela, hablar sobre los problemas que interesan a la población, en discursos poco ideologizados, con cierta concreción y sin esquivar la dura realidad.

Ahora bien, a pesar del buen desempeño de María Corina Machado o del desgano con el que noté a Leopoldo López (para mi extrañeza), lo que más me sorprendió del Debate14N llegó sobre el final, y luego de él.

A Diego Arria le tocó presidir el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dirigir sesiones de este poderosísimo organismo, enfrentarse con líderes mundiales y situaciones de guerra. Aun así, desde poco después del inicio del Debate lo noté perdido, con poquísimas propuestas, diciendo algo que todos sabemos: el país está mal y estará mal tras la salida de Chávez y hay que arreglarlo, sin apenas dar detalles del cómo arreglarlo.

Su cierre, y podría decirse su único plan para esa noche, nos devolvió a los momentos más oscuros del mundo opositor en estos casi 13 años. Arria no le habló al país, le habló a una sola persona. Arria no dio un mensaje de esperanza, dio un mensaje de retaliación. Arria hizo lo que más se le critica a la oposición (desde la propia oposición, desde el chavismo o desde el sector "ni-ni"): dejar en el ambiente la idea de que su prioridad es atacar a Chávez y no proponer una Venezuela después de Chávez, unir a sus seguidores "en contra de" y no "a favor de". Arria, por unos segundos, nos devolvió a la Plaza Altamira, al fraude, a los insultos en los medios, y a la búsqueda de atajos que han atornillado a Chávez en el poder, y de los que tanto ha sufrido la oposición para apartarse.

Por supuesto que más lamentable aún que el intento de un gran diplomático por darse a conocer en la carrera presidencial, fue la ovación recibida (en un salón repleto de jóvenes) por Arria tras proferir la amenaza de llevar a Chávez a La Haya.

El Movimiento Estudiantil, pionero en el cambio de visión que ha tenido el país sobre la oposición, y promotor de esta genial iniciativa de Debate, contribuyó a aupar al diplomático (asumiendo que en el Aula Magna de la UCAB había gran cantidad de universitarios) y colocarlo en el centro de la Opinión Pública generada tras el evento del 14 de noviembre.

A estas alturas y con tanto camino transitado, la amplísima mayoría de la oposición debe seguir promoviendo la tolerancia, el discurso amplio y las visiones sobre un mejor país que han venido divulgando Pablo Pérez, María Corina Machado, Henrique Capriles, Leopoldo López, y tantos otros dirigentes y partidos políticos desde que la cordura tomó el volante del liderazgo opositor, y debe aislar los radicalismos que sólo buscan llamar la atención, porque bien sabe Diego Arria que el camino a La Haya es, la mayoría de las veces, una calle ciega.

domingo 16 de octubre de 2011

Los caminos de los Indignados



Cientos de miles de personas toman las calles de diversas ciudades de España. No es un movimiento nuevo, ni una situación extraña en este 2011. El llamado movimiento 15M (por 15 de Mayo, fecha de su primera gran demostración) permanece con vida y con fuerza cinco meses después de su aparición.

Tal ha sido el impacto de los “Indignados” que este sábado pudieron integrar manifestaciones a nivel mundial, en protesta por la situación económica y política actual.

A los manifestantes les sobran fuerzas, les sobran motivos, les sobran ideas. Incluso les sobran propuestas (a pesar de lo que muchos líderes han querido hacer creer lo contrario), y curiosamente éste parece ser su principal obstáculo.

Con una movilización tan poderosa y unas elecciones a la vuelta de la esquina, la clase política de cualquier país podría sentirse amenazada ante el surgimiento de esta “fuerza popular”, pero no es el caso de España y sus Indignados. El domingo los periódicos titulan tanto a la numerosa protesta, como a las más recientes encuestas de los comicios del próximo 20 de noviembre: el bipartidismo sumará 75% de los votos, y el conservador Partido Popular apunta a conseguir una victoria histórica.

Y es que quienes se movilizaron el sábado en todo el planeta tienen un objetivo: cambiar el mundo, nada menos. En Madrid muchos gritan por el fin de la monarquía, otros por el enjuiciamiento de los banqueros, la globalización de los Derechos Humanos, el fin de la Unión Europea. Envían mensajes a sus políticos: “le llaman democracia y no lo es”, “PSOE, PP, la misma mierda es”, “no nos representan”.

Al final quieren una “democracia real”, la cual luce tan compleja como el final de la noche en Puerta del Sol (epicentro de la manifestación): unos pocos miles que aún permanecen no pueden decidirse entre acampar en la plaza, ir a la sede de una televisora local, debatir en los pasillos de la principal universidad de la ciudad o rodear el Congreso de los Diputados.

Los Indignados no se sienten representados, pero de momento parece que tampoco quieren estar representados. La abstención es una de las consignas más gritadas, y por lo que dicen las encuestas, será una de las propuestas más tomadas en cuenta por quienes hoy se sienten molestos.

Jóvenes, adultos y ancianos pasan horas debatiendo importantes temas del acontecer nacional e internacional, lucen informados de política, economía y diplomacia pero no quieren tener voceros, ni caras conocidas. Quieren una democracia que al día de hoy no existe (y que a ellos mismos les cuesta ejecutar), y su meta de “cambiar al mundo” no tiene todavía los pies con los cuales establecerse.

A pesar de esta calle ciega, pecarían (y ya pecan) los dirigentes políticos y económicos españoles, europeos y mundiales que no presten atención a estas movilizaciones. Que la meta luzca borrosa cinco meses después del surgimiento de un movimiento multitudinario no implica que sus quejas vayan a desaparecer, mucho menos con el nivel de preparación que buena parte de los Indignados pareciera tener.

Si bien sobran las banderas republicanas, las camisas del Che Guevara y las pintas hippies, los 15M, Democracia Real Ya, Indignados, Occupy Wall Street y demás, no son un grupo de desadaptados en mal camino. Son las expresiones de miles de personas que simplemente no se sienten bien con el presente, y no vislumbran ningún futuro. Saben el qué, sólo que de momento no saben el cómo.

lunes 26 de septiembre de 2011

Un año de vuelta a la institución

Ya pasó un año del día en que por primera vez en mucho tiempo, y aunque no lo quisieran, los dos grandes bandos del país se vieron cara a cara y no pudieron quitarse del camino. Más allá de pataleos, insultos e intentos de desconocimientos verbales, el 26 de septiembre se demostraron varias cosas. Que la oposición en Venezuela tiene un peso enorme y específico (más del 50% en votos y más de 40% en la Asamblea) y que el chavismo, por más recursos que derroche y amedrentamiento que lance es derrotable en una elección nacional.

También demostró que el chavismo sigue siendo un contendor importantísimo y que cientos de miles de venezolanos aprueban los consejos de Chávez, aun cuando éstos no gusten.

También confirmamos que los resultados pueden ser creíbles, que la expansión de testigos por todo el país puede dar certeza a una paridad muy amplia, pero que aun así el CNE es un triste organismo parcializado que intenta suavizarle las malas noticias a su jefe de facto.

El 26 de septiembre de 2010 la oposición volvió al sitio que le corresponde, y del que nunca debió salir. El Parlamento es por excelencia el sitio donde gobierno y oposición (en cualquier parte del mundo y en cualquier época) se encuentran, se critican, se dicen verdades, se acusan mentiras, y también se ponen de acuerdo para sacar a un país adelante.

Lamentablemente este último punto se ha dado muy poco en la actual Asamblea Nacional, pero el sólo hecho de sentar entre cuatro paredes a decenas de oficialistas y opositores de alto calibre, tanto en comisiones como en plenaria, ha resultado un importante paso para la institucionalidad de Venezuela.

Más allá de las críticas que se le pueden hacer al chavismo en su manejo del Poder Legislativo (que son innumerable), desde este lado celebramos que la oposición haya consolidado su papel de contrapeso en el país, de que tengamos caras y voces que representen a los que pensamos distinto al oficialismo, y de que haya discursos para todos los gustos en el Hemiciclo. Aun sin lograr mayor éxito, la oposición ha podido poner en la palestra política (y no sólo mediática como hizo entre 2004-2010) temas de verdadero interés, que el chavismo siempre buscó desechar o esconder, algo que todavía logra con mediano éxito.

El gran virus de estos 365 días es que, a falta de tres meses para que los diputados cumplan su primer año en su nuevo cargo público, ya estén (y desde hace rato) pensando en un cargo público distinto, y centrando en buena medida sus esfuerzos en ello. No es fácil hacer dos trabajos a la vez y resulta casi imposible hacer dos cosas bien al mismo tiempo, por lo que el exceso de candidaturas entre los diputados ha afectado a la oposición.

Puntos a resaltar: diversos diputados que han aprovechado sus discursos o que han intentado enfocarse en temas específicos para sacarle provecho a su paso por el Parlamento. Juan Carlos Caldera, Miguel Ángel Rodríguez, Julio Montoya, Alfonso Marquina, Eduardo Gómez Sigala. Para rescatar también el "surgimiento" de Miguel Pizarro, joven que sin tanta bulla mediática previa a su elección, se ha consagrado como el mejor orador de la nueva generación, con papel preponderante en el tema de la Ley del Deporte.

martes 5 de octubre de 2010

Posibilidades Para Todos

Una vez más los resultados electorales le muestran al país (al menos al que quiera ver) lo que está pasando realmente por la mente de los venezolanos. Sin ser amante de los números debo reiterar y reafirmar lo que desde el colegio se nos dice: las matemáticas no fallan, y es por eso que para hacer un análisis de lo que pasó el domingo 26 de septiembre, parto de un estudio detallado de las cifras que dejamos los votantes en las urnas.

La cosa quedó así: PSUV y aliados: 5.423.324, es decir, 48,14%; Mesa de la Unidad (MUD): 5.320.364, es decir, 47,22%; Patria Para Todos (PPT): 353.979, es decir, 3,14%; Otros partidos: 167.892, es decir, 1,49%.

Conclusiones rápidas: el partido de gobierno no puede asumir los resultados como un triunfo ya que ciertamente no obtuvo la mitad de las preferencias; tampoco puede la oposición al gobierno de Hugo Chávez asumir el triunfo ni considerarse 52% del país, ya que por un motivo u otro ni el PPT ni otros tantos partidos menores se unieron en la “fórmula unitaria”; ciertamente, las fuerzas que critican al gobierno nacional (el no-chavismo) pueden llamarse mayoría, aunque de ahí a que la oposición sea mitad más uno falta todavía un trecho.

Incluso, si vamos aún más al detalle de los números, 47.076 votos en el lote de “otros partidos” pertenecen a grupos cercanos al oficialismo, que incluso en muchos estados hicieron alianza con el PSUV (MEP, Tupamaro, Mobare 200-4F), y que por no formar parte de tal fórmula en estados como Guárico le dieron un diputado a la oposición.

Ahora bien, ¿qué nos dicen los números?

Está muy claro que al país no le ha gustado la radicalización del presidente Chávez. Más allá de sus reacciones post-electorales, y de la propaganda continua de sus diversos medios de comunicación, el 26 de septiembre quedó lejos de ser una victoria del PSUV. El oficialismo sabe que la marca de 7,3 millones alcanzada en 2006 quedó en el olvido, y que muchos de los que se abstuvieron en la Reforma 2007, ya este año se atrevieron a votar en contra de los candidatos del “Comandante-Presidente”. También debe preocupar al chavismo que Miranda, Zulia, Carabobo, Táchira y Nueva Esparta sean cada vez más opositores a su gobierno, y que poco a poco Mérida, Caracas y Anzoátegui ingresen en esa lista.

Además el gobierno sabe que territorios tan rojos anteriormente como Amazonas y Lara, son cada día más multicolor, y si la oposición entiende que debe abrirse al PPT, pasarían a engrosar la amplia lista de 10 estados con mayoría antichavista.

Y he ahí quizás el punto más interesante del 26 de septiembre. El país partido en dos amplísimas mitades, donde los más indecisos prefieren elegir un sector antes de “perder su voto”, y sin embargo, las agrupaciones que se quedaron por fuera de los dos lotes significan hoy el balance electoral de Venezuela.

Patria Para Todos, si bien no le fue tan bien como algunos internamente esperaban sobre todo al quedar sin diputados en Lara, se solidifica como un partido clave en el país. Es ese 3,14% del electorado el que le da la mayoría a uno u otro lado, y son sus votos los que dan el triunfo contundente en Lara y Amazonas.

El alejamiento de Henri Falcón, y sus cada vez más constantes críticas, hacen pensar que será difícil ver un reencuentro con el proyecto de Hugo Chávez, más aún si el Presidente sigue radicalizándose, por lo que la oposición tiene el balón en su cancha.

Los discursos de amplitud de los más jóvenes dirigentes opositores van en el camino acertado de incluir en la gran alianza no-oficialista a los políticos que más recientemente han peleado con el gobierno. Y es precisamente ese accionar abierto, conciliador, el que podría convencer no sólo a Henri Falcón, Liborio Guarulla o José Albornoz, sino también a los 350 mil votantes que si bien se divorciaron del PSUV, todavía no se quieren casar con los partidos opositores.

El debate político será muy rico y agitado en los próximos meses, sobre todo porque no hay mucho tiempo para perder. Dos gobernaciones claves, con fuerte presencia pepetista (Amazonas y Guárico) se eligen en marzo de 2011, y la Mesa de la Unidad tendrá que dar la cara para ver si en definitiva respalda a quienes tienen chance de triunfo, o va por su camino arriesgando la derrota.

Más allá de lo que diga el número de curules, no fueron los más experimentados dirigentes opositores los que recibieron el gran respaldo popular, sino más bien los Pablo Pérez, Capriles Radonsky, Carlos Ocariz y el propio Henrique Salas Feo. Quedará saber si tienen ellos más fuerza para la inclusión que los viejos líderes, quienes al igual que el presidente Chávez, no quieren ver el resultado real de estas elecciones.

PD: Las cifras que doy son tomadas de las 24 votaciones por lista de los estados, no del Parlamento Latinoamericano.

Datos y cifras:
Incluido entre los partidos de oposición, el PPT ocuparía el sexto lugar:
Un Nuevo Tiempo: 998.606
Primero Justicia: 974.358
Acción Democrática: 924.339
Copei: 580.458
Proyecto Venezuela: 383.979
Patria Para Todos*: 353.979
Podemos: 298.311
Min-Unidad: 204.163
La Causa R: 103.367

Más allá de su primer puesto, el partido Un Nuevo Tiempo perdió 150 mil votos desde 2008, y 64,1% de sus votos son del estado Zulia. Proyecto Venezuela subió cerca de 40 mil votos en dos años, pero 69% de sus electores están en Carabobo. AD fue el partido no-chavista más votado en 12 estados del país, Primero Justicia lo fue en 4, y el PPT en otros 3.

martes 27 de abril de 2010

Primarias más allá de 140 caracteres

Miente aquel que dice que las primarias fueron un rotundo éxito y que "la gente" demostró que son el método correcto, así como aquel que las considera un fracaso y una pérdida de tiempo.

A dos días del proceso "interno" de la oposición, mucho se ha hablado, y el twitter ha dado de qué hablar, con opiniones contrastantes y en algunos casos insultantes y amenazantes, que sobre todo demuestran que el fallo de la oposición como un todo estuvo a la hora de establecer sus reglas, de no llevar esas reglas a un debate más amplio y prolongado, y de hacer las cosas siempre con el tiempo como enemigo.

Si en la zona más opositora del país fue a votar el 23% de los registrados para hacerlo, aún cuando la propaganda fue muy amplia y a sabiendas que quien quede en primarias será sin duda diputado, no debe alegrar a los que pidieron las primarias. Más aún si se toma en cuenta que el promedio de votación en el país fue de 9,38%, promedio claramente elevado por los votantes del sureste de la gran Caracas, ya que sólo en otro estado del país el porcentaje superó los 10 puntos.

Aún así, las diferencias en Carabobo, Miranda, Anzoátegui e incluso Distrito Capital, hacían necesarios los procesos. Sin embargo, cuando se ven los triunfos aplastantes de algunos candidatos en Táchira, Zulia o Portuguesa damos otro paso para atrás. ¿Cómo defender unas primarias donde la participación fue bajísima y la diferencia altísima? ¿No se pudieron evitar esas primarias? ¿Acaso no hubiera sido ese el caso en la selección de otros candidatos que, afortunadamente, se eligieron por consenso para ahorrarse unos churupos?

Con esto no defiendo a quienes repudian las primarias, y sí considero importante pensar en ellas para elegir al candidato presidencial. Lo que quiero es que los exacerbados defensores de las primarias (que por cierto son mayormente del sureste de Caracas y hacen mucha bulla por Twitter, la cual se proyecta a los medios convencionales), se den cuenta que los elegidos por consenso en la Mesa no son ilegítimos, y por lo general son pocos los casos donde se notan injusticias abiertamente.

De ahí me agarro para hablar de Mendoza y el suplente de Simonovis. Ambas dificultades surgen del error inicial de la unión opositora: los acuerdos y su claridad. Y es que o Mendoza no lo leyó o no le paró bolas a que Copei lo firmara. En todo caso, también sería bonito que la Mesa tomara en cuenta liderazgos muy obvios, por encima de la votación de 2008. Ahora, me consta que se le ha buscado una vía a Mendoza para que sea candidato y pueda contribuir con la oposición ¿Por qué nadie lo culpa de todo el escándalo? ¿No muestra Mendoza unas ansias de poder incontrolables al buscar por cualquier manera un puesto "salidor? ¿Por qué el mundo twitter no lo condena? Y aparte, esos mismos que defienden candidaturas de ex dirigentes estudiantiles porque dicen que su papel en la calle ha sido vital en los últimos años, parecen olvidar lo poco visible que ha sido Mendoza entre 2005 y 2010. Sólo se le vio peleando contra su inhabilitación, y es innegable su colaboración en el triunfo de Radonsky, pero creo que ningún estudiante lo vio a su lado tragando gases.

Nos quejamos que los candidatos "de peso" vayan por puestos fáciles, pero no le reclamamos a Mendoza que no asuma el reto de Guarenas-Guatire.

Finalmente, la imposición de Medina como suplente de Simonovis resulta excesiva y muy difícil de defender. Su problema es también de raíz: ¿Qué dicen las normas sobre los presos políticos? ¿Se asume la posibilidad de que serán inhabilitados? ¿Sube el suplente a ser titular si se le inhabilita?

El error con Medina es obvio: ponerlo como candidato en una zona en donde se asomó su candidatura y se vio el rechazo a la misma, mientras otros candidatos en el mismo sector demuestran tener amplio apoyo. Aún así, critiqué (vía twitter) durante toda la semana pasada, que los precandidatos del sureste no hablaban sobre la suplencia de Simonovis. Fue un tema comentado cuando empezaba la carrera por las primarias, pero más nunca se tocó. Al no aclararse antes, es lógico que ahora todo reclamo genere suspicacias y nos lleve a la pregunta: ¿hubiera defendido Vecchio que María Corina entrara de suplente si él ganaba las primarias? ¿No pasa toda esta pelea por el amplio deseo de López de tener a su abanderado en la Asamblea sea como sea?

viernes 5 de marzo de 2010

Hay espacio para todos

Al igual que a comienzos de 2008, los eventos electorales parecen acelerar los deseos protagónicos de todo líder político, o personaje público conocido que existe en el país. Tanto en las regionales como ahora en las parlamentarias, pareciera que no se es nadie si no se tiene un cargo público y todos van por él.

Así, vimos desfilar hace año y medio a centenares de personajes que nos hemos acostumbrado a ver por televisión, lanzarse a ser alcalde (generalmente de Chacao, Baruta o El Hatillo), con la intención de "mejorar al país y aportarle todos sus conocimientos a ese puesto". La mayoría, por supuesto, no logró ser alcalde o gobernador, y su vida continuó.

Felizmente, muchos supieron aprovechar ese impulso que fue la candidatura por un puesto ejecutivo regional o local, y se han mantenido activos desde entonces, con la lógica y válida aspiración de un curul en el Parlamento, en donde, si su trabajo fue constante, probablemente salgan premiados.

Otros, sin embargo, volvieron a desaparecer año y medio y ahora salen de nuevo con aspiraciones renovadas para aportar su conocimiento y experiencia a una Asamblea Nacional, que sin duda necesitada de especialistas y gente seria, no tiene cancha pa tanta gente.

Por eso lamento que tanto líderes políticos que van y vienen, como dirigentes sindicales o gremiales, empresarios, periodistas, y sobre todo jóvenes ex dirigentes estudiantiles, o incluso aún estudiantes (aunque su situación real en las aulas no se conozca) postulen sus nombres al Poder Legislativo como la única función de ésta fuera ser un trampolín para la vocería y la confrontación política, quizás olvidando la dificultad que representa hacer una ley, plantearse el sistema legal del país, y tener que buscar acuerdos y consensos con gente como Carlos Escarrá, Cilia Flores o algún representante de UPV.

¿Por qué un joven de 22 a 26 años tiene que estar aspirando a la Asamblea? ¿Porque fue famoso y tuvo un papel importante en 2007? Es cierto y es válido que dentro de la oposición se esté pensando en tener una lista de candidatos diversa, con personajes insignes de todos los sectores, pero que 19 estudiantes o recién egresados busquen un puesto suena excesivo. Sobre todo porque deben saber que en el circuito al que aspiran hay gente mucho más experimentada y preparada, y también porque con uno u otro representante juvenil basta.

Más reprochable aún me parece el hecho de que muchos de éstos jóvenes, y también otros personajes "nuevos" en la política nacional, se lancen en circuitos donde la oposición es claramente mayoría, en vez de convertirse realmente en factores distintos a la política de siempre, y arriesgarse en sectores populares dominantemente chavistas, ya que a estas alturas de su vida tienen poco qué perder.

Uno ve, por ejemplo, el buen trabajo que han hecho desde la plataforma creada por Yon Goicoechea, "Futuro Presente", y se da cuenta que es mucho lo que se puede hacer por un país, aún sin tener cargo público. Iniciativas como ésa, o como el grupo de Quiero Paz, los amigos de UCABMUN, y cualquier otra inmensa cantidad de iniciativas, deberían hacer reflexionar a todos los que hoy aspiran al parlamento, sin demasiada necesidad de ello, ya que el país más que nunca tiene trabajo por hacer, y muchos espacios en donde contribuir.

En los demás sectores ocurre lo mismo. Es ideal que sindicatos, gremios, empresarios, defensores de derechos humanos, universitarios, mujeres, etc, tengan algún representante en la Asamblea, pero que sea eso: un representante, y no sea la constante, ya que afuera se tienen que fortalecer todos esos sectores, y no todos pueden dedicarse a hacer leyes.

Los políticos por su parte, no deberían seguir peleando por el sureste de Caracas, el norte de Valencia, la ciudad de Mérida o San Cristóbal, ni el primer puesto en las listas estadales. Todos los "pesos pesados" de la política opositora cabrían sin problema entre los 165 aspirantes, si de verdad buscaran un curul desde todos los rincones del país, y los viéramos hacer campaña en Catia, en el sur del estado Aragua, en Portuguesa, en Delta Amacuro o en Apure.

Puestos hay, trabajo sobra, ¿por qué la pelea?