martes, 9 de julio de 2013

Entre el escándalo y el silencio


Publicado en usahispanicpress.com 14/06/2013

La Venezuela que Chávez dejó con su muerte hace tres meses fue una dividida, convulsionada y en crisis permanente. Tras catorce años de gobierno lo que quedó fue un gran vacío, más institucional que emocional: las calles se llenaron de pánico ante el anuncio de su desaparición física y aunque había dudas sobre los pasos a seguir para sustituirlo, él se había encargado de nombrar a su sucesor, de acomodar fechas y de estirar las normas constitucionales a su favor.

Chávez también dejó un inevitable caos económico: el gasto irresponsable para fortalecer su campaña electoral y las importaciones desenfrenadas para maquillar los supermercados aseguraban un 2013 de devaluación, inflación y desabastecimiento como el que se está viviendo hoy.

Lo que no dejó Chávez fue un partido político fortalecido, una línea de mando clara o una dirigencia respetada por la ciudadanía. Ese personalismo en exceso que lo caracterizó ha generado en tres meses hechos que con el "Comandante" en el poder apenas habíamos visto. Hundimiento electoral, voceros gubernamentales con opiniones distintas, filtraciones de casos de corrupción y soborno, y la pérdida del manejo de la agenda del país.

A tres meses de la muerte de Chávez vemos cada vez más claramente que su gobierno fue él, mientras el chavismo luce desordenado, intentando convencerse de que están unidos pero mostrando descoordinación entre endurecer o aflojar la cuerda que ahoga al país.

Las repentinas compras del canal de noticias Globovisión y de la Cadena Capriles, editora del diario más vendido de Venezuela, muestran una estrategia del gobierno que, más allá de lo que se haga con la economía, busca silenciar el bullicio interno, la crítica de la calle y las propuestas de los rivales.

El liderazgo es débil y tiene agujeros por todas partes, pero avanza a paso firme en el acorralamiento a la libre expresión, la libre divulgación, la libre opinión.

Ahora que la mano dura, respetada y temida de Chávez no está, los distintos bandos del chavismo se muestran incapaces de limpiar ‘los trapos sucios’ en casa, por lo que desde la cúpula se busca limitarles, incluso a ellos, los espacios para expresarse. Ahora que la crisis económica es imposible de ocultar, se buscan todas las maneras para que no se expandan las molestias por todo el país, como si una denuncia en televisión tuviera mayor impacto que la falta de papel higiénico, o la limitación de compra de productos básicos.

El chavismo busca acallar esos escándalos que están haciendo más ruido que nunca, y que el carisma del líder ya no puede aplacar, porque no está claro quién es el líder y en cualquier caso no tiene tal carisma. El chavismo sabe que perdió los 15 puntos porcentuales de ventaja que les dejó Chávez en un mes previo a la elección de abril, y sólo teme de pensar qué caudal de votos podría perder desde hoy y hasta diciembre cuando se celebren las elecciones municipales en todo el país.


A tres meses de la muerte de Chávez, es difícil ver una solución positiva o inminente para los reclamos opositores sobre el presunto robo de la elección Presidencial en abril, pero está claro que el legado político del Comandante está cada vez más debilitado y en mayor riesgo de colapso que nunca.

El laberinto de Maduro

El cambio de mando en el canal de noticias Globovisión ha traído consigo diversas consecuencias y especulaciones en la vida política venezolana. El canal, que por años fue la principal (podría decirse única) plataforma audiovisual de la oposición al chavismo, fue vendido a un grupo de empresarios con una trayectoria turbia, de operaciones cercanas al entorno gubernamental.

Tras un par de semanas en las que no hubo ni cambios en la programación ni salida de periodistas, la semana pasada se dio un temblor: días después de una reunión entre la nueva directiva y el Ejecutivo Nacional, el diputado opositor Ismael García fue retirado del programa dominical que dirigía y, tras protestar este hecho, uno de los conductores del programa de opinión estelar "Buenas Noches" también fue despedido. Sus tres acompañantes renunciaron en solidaridad.

A todas estas, el líder opositor Henrique Capriles denunció que sus eventos estaban siendo censurados en Globovisión, lo que incrementó el rechazo del habitual público hacia la planta de noticias. Pasados unos días la situación se ha calmado (al menos superficialmente) y los mismos periodistas críticos al gobierno siguen conduciendo espacios informativos y de opinión, aunque la presencia de Capriles en la pantalla sea, ciertamente, muy escasa.

Este cambio de línea editorial se dio poco después de que Globovisión transmitiera íntegramente la grabación que obtuvo la oposición del comunicador del chavismo Mario Silva, en las que denunciaba gran número de irregularidades dentro del gobierno e incriminaba, entre otros, a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional.

Desde entonces ha habido una nueva alza de radicalismo desde el gobierno: no sólo se ha buscado imponer silencio en los medios críticos, sino también acallar cualquier molestia interna: el programa de Mario Silva salió intempestivamente del aire, a pesar de que el chavismo lo había considerado un “montaje” de la oposición.

Este miércoles, tras la visita de Henrique Capriles a Colombia y su reunión con el Presidente Juan Manuel Santos, fue precisamente Cabello quien pareció imponer la línea del chavismo con respecto a ese encuentro, a pesar de no tener la atribución para ello. El Presidente del Poder Legislativo criticó la reunión, criticó a Santos y lo acusó de formar parte de una campaña internacional de conspiración en contra de Venezuela.

“El presidente Santos le está poniendo una bomba al tren de las buenas relaciones que tanto le pidió el presidente Chávez”, dijo Cabello, lanzando las primeras críticas y acusaciones en contra del gobierno colombiano desde finales de 2010, cuando se habían normalizado las relaciones entre ambos países. Horas más tarde, el Ejecutivo venezolano confirmaba la postura hecha pública por Cabello, aunque Maduro tardó más de un día en mencionar a su homólogo colombiano, siendo mucho más delicado que el Presidente de la Asamblea Nacional.

Estos hechos recientes parecen reforzar, y no desestimar, las acusaciones hechas por Silva en la polémica grabación: que Diosdado Cabello posee mucho más poder del que debiera tener, y que en muchos casos es él quien lleva la voz cantante y no el Jefe de Estado electo para tal fin.

Queriendo aparentar unidad entre las fuerzas revolucionarias, a Cabello se le ha vuelto a ver de manera recurrente junto a Maduro en distintos actos del gobierno nacional (incluyendo la reunión en la sede del Ejecutivo con Globovisión) pero más que las apariencias parece que son las acciones las que colocan al número dos del chavismo en primera fila.

Curiosamente esto se produce luego de algunos días en los que el Presidente Maduro parecía (levemente) estar moderando su manejo del país: sin dejar de lado el verbo encendido de acusaciones e insultos, Maduro mantuvo reuniones con distintos sectores empresariales del país, con los que Hugo Chávez, su antecesor, tenía al menos una década sin dialogar. También realizó algunas designaciones en las que sacó de cargos relevantes a funcionarios cercanos a Cabello y colocó gente de su confianza.


Pero precisamente las acusaciones hechas públicas de que Maduro no tiene control pleno del chavismo frenaron este proceso y revitalizaron a Cabello. La oposición espera hacer público una segunda grabación de Mario Silva en las que denuncia otra serie de irregularidades dentro del chavismo, pero difícilmente se escucharán en la televisión venezolana. Los movimientos hechos en los últimos días impedirán que el audio se muestre en Globovisión, y serán solamente Internet y los canales internacionales quienes podrán divulgarlo. La mano dura de Cabello se impone de momento.

jueves, 30 de mayo de 2013

La revolución no tiene quien la guíe

Publicado en usahispanicpress.com el 21/05/2013

Probablemente medio país ya sospechaba o creía conocer todo lo que Mario Silva dijo en la conversación divulgada el lunes por diputados opositores. Probablemente la otra mitad del país también había escuchado rumores al respecto, aunque no les daba mayor credibilidad. Sin embargo, muy distintos son unos rumores generados por rivales políticos, o las declaraciones de algún antiguo aliado que acaba de "saltar la talanquera", a una conversación aparentemente honesta, sin censura, entre dos personas que se tienen confianza. Es ahí donde salen las opiniones más honestas, sin edición, sin cámaras.

Es por eso que los comentarios hechos por uno de los comunicadores preferidos de la televisión pública y del chavismo en general tienen un fuerte impacto en distintos sectores del país: entre los opositores porque confirman muchas teorías de la división y la corrupción a lo interno del chavismo, y entre muchos fieles chavistas quienes perderán confianza en varios líderes importantes de su formación y estarán más cerca de quitarle el respaldo al actual gobierno. 

Pero es probable que el mayor impacto se esté dando en estas horas y estos próximos días a lo interno del Estado y del Partido Socialista Unido de Venezuela, porque aunque su posición (poco coordinada y poco creíble) sea que el audio de 50 minutos fue una edición perfecta hecha por el Mossad de Israel y la CIA con grabaciones de Silva durante nueve años, los dirigentes bien saben que esta pieza es auténtica y que mucho de lo que se hizo público el lunes en palabras del comunicador de VTV, se debate también en voz baja entre altos mandos del PSUV.

¿Pero cuál es la importancia de Mario Silva? Este “comunicador alternativo”, como él mismo se define, ha sido la punta de lanza comunicacional del chavismo. Desde su programa “La Hojilla” generaba muchas de las matrices de opinión que colocaban al gobierno a la ofensiva en contra de dirigentes opositores. Desde las once de la noche y sin límite de horario, vocabulario, legalidad, ética o recursos, Silva llenaba de acusaciones, insultos y calumnias a cualquiera que no estuviera en la misma línea de la revolución. En su espacio todo opositor era un apátrida, todo disidente del gobierno era un traidor. Toda conversación privada (y de ahí la ironía) podía ser para él de interés nacional y revelada en sus programas, con la colaboración frecuente que recibía (presumimos) de miembros de la inteligencia del Estado.

Este comunicador, que aunque alguna vez recibió críticas de periodistas cercanos al chavismo, contó siempre con el apoyo de Hugo Chávez, quien en más de una ocasión se sentó en su estudio para ser entrevistado por largo rato. Silva fue también, nombrado por Chávez, candidato a la gobernación de Carabobo en 2008, pero tras la derrota electoral volvió al espacio en el que seguiría teniendo más poder y más influencia que la amplia mayoría de los miembros del gabinete, de los dirigentes del PSUV o de cualquier otro locutor o escritor fiel a la revolución.

Por eso no es poca cosa que el país escuche de su voz repetidos insultos y acusaciones contra el Presidente de la Asamblea Nacional, número dos del chavismo y eterno sospechoso de liderar grupos paralelos dentro de la revolución, Diosdado Cabello; que considere que Cilia Flores (Primera Dama) esté manipulando a Nicolás Maduro en la Presidencia de la República; que deje al descubierto una serie de conflictos dentro de la Fuerza Armada Nacional, que incluyen las sospechas por parte de Flores sobre un posible golpe de Estado que lideraría el Ministro de la Defensa, Diego Molero; o sus apreciaciones sobre distintos casos de corrupción hechos por altos funcionarios del gobierno basados en la plataforma del organismo que regula la adquisición de divisas a todos los venezolanos, CADIVI (El audio completo que divulgó la oposición y su transcripción pueden verse en este link).

Tan grave es la conversación, y aparentemente tan poco conocida era su filtración a manos del legislador Ismael García, que el chavismo quedó desconcertado para atender tal crisis. Su  habitual teoría sobre un protagonismo de fuerzas imperiales y su descrédito a todo como una mentira y un montaje, esta vez dejaron mucho que desear. Primero porque dos altos voceros descalificaron la grabación pero por considerarla “la opinión personal de Mario Silva”, y segundo porque tras una pobre defensa del protagonista en su programa la noche de este lunes, él mismo indicó que por motivos de salud dejará ‘La Hojilla’ hasta nuevo aviso, y ya desde este martes el influyente espacio no se verá en Venezolana de Televisión.

Seguro siguen siendo millones los que creen en la palabra de Silva, los que siguen confiando en la amistad existente entre Maduro y Diosdado Cabello quienes, también sorpresivamente, aparecieron juntos en la sede de la Presidencia la noche de este lunes, tras muchos días sin que se les viera uno al lado del otro. Pero lo más probable es que esa fe ciega que por más de una década reinó entre los seguidores del gobierno ante el liderazgo irrestricto de Hugo Chávez, esté hoy más que nunca resquebrajada, frágil y llena de dudas.

La lucha interna del chavismo, tantas veces comentada y que en pequeñas decisiones de Maduro parecía a veces notarse, ha tenido un episodio demasiado público como para que teorías conspirativas distraigan a la opinión pública. Y este primer capítulo lejos está de ser el último.


En su momento el hoy fallecido General Alberto Müller Rojas, considerado un ideólogo de la revolución, dijo que a Chávez lo rodeaba un nido de alacranes. En la conversación divulgada, Silva fue más allá: “estamos metidos en un mar de mierda”. Un cóctel de influencia cubana, manipulación de la Primera Dama, dominio de fuerzas militares y de inteligencia por parte del Presidente del Parlamento, corrupción en manejo de dólares y “ministros que no saben qué hacer y lo más probable es que estén robando porque creen que esto se va a desmoronar”. Los peores miedos del chavismo están empezando a notarse: sin el liderazgo de Chávez no hay cuerda que los mantenga unidos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

“Hasta Bolívar tuvo una hermana escuálida”



Publicado en www.usahispanicpress.com

David Miliband tenía pensado ser el nuevo líder del Partido Laborista, y eventualmente convertirse en Primer Ministro británico. Cuando su compañero de filas Gordon Brown todavía ejercía como Jefe de Gobierno, Miliband escribió un editorial en un influyente diario londinense en el cual dibujaba su plan para el futuro de la centro-izquierda en el Reino, lo que generó grandes rumores sobre sus aspiraciones. Éstas se confirmaron tras la derrota electoral de Brown y la llegada de los Conservadores al poder en 2010. Sin embargo, el rápido ascenso del joven legislador de South Shields se vio interrumpido por otro poco experimentado político: su hermano menor Ed, quien sorpresivamente le quitó la dirección Laborista en una contienda interna que finalizó 50,65% a 49,35%. Hoy Ed se prepara para llegar al número 10 de Downing Street en las elecciones de 2015 y David se ha marginado de la política de su país, al asumir recientemente la dirección de una ONG en Nueva York.

No era éste el primer enfrentamiento político entre hermanos, ni es el caso que hoy llama la atención de los venezolanos. La Venezuela mediática (que describí en un artículo hace unas semanas) tiene, de repente, su propia lucha “fratricida”: Ernesto Villegas, Ministro de Comunicación e Información desde diciembre pasado, y Vladimir Villegas, nombrado como uno de los Directores de Globovisión, canal de televisión privado, 24 horas de información y única plataforma opositora en un espectro repleto de propaganda oficial y autocensura.

El protagonismo de ambos hermanos llegó, como el ascenso del mencionado líder Laborista, repentinamente, si bien su relación con la política venezolana viene de antes de su nacimiento.

Su padre, Cruz Villegas, fue un reconocido dirigente del Partido Comunista Venezolano (PCV), que sufrió la prisión en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los gobiernos democráticos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Según cuenta la revista venezolana Zeta (en edición del 22 al 26 de enero de 2009), Cruz Villegas convivió en una prisión en la amazonia venezolana junto con su esposa y cuatro hijos mayores, antes del nacimiento de Ernesto y Vladimir.

Luego estuvo en la alta dirección del PCV y de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Venezuela, desde donde enfocó su lucha como sindicalista a nivel nacional e internacional. Probablemente a la hora de su muerte en 1994, Cruz Villegas pensaría que sería Mario, el mayor de sus tres hijos varones, el que más influiría en el acontecer político venezolano. El también periodista militó en el PCV y fue secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa entre 1989 y 1991, mucho antes de conocer, apoyar y luego deslindarse tempranamente del fallecido presidente Hugo Chávez.


Tal camino también lo transitó Vladimir. Periodista y militante del PCV, terminó en el PPT aliado de Chávez, y formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 que redactó la Constitución Nacional vigente. Luego trabajó en distintas Embajadas de la región y dirigió, entre 2003 y 2004, Venezolana de Televisión (VTV), principal canal del Estado, en una época altamente polarizada y conflictiva. Antes de su separación definitiva del chavismo, Villegas había lamentado los pocos cuestionamientos dentro de los partidos revolucionarios y la dificultad para hacer periodismo en el canal estatal.

En todo este tiempo su hermano menor Ernesto se fue haciendo su propio nombre, siempre en el periodismo y alejado de militancia partidista cualquiera. Así pasó por distintos diarios privados hasta recaer en Venezolana de Televisión. Por varios años condujo el programa matutino de entrevistas políticas de la televisora pública, en el cual generalmente mantuvo un perfil bastante moderado y profesional, distinto del ambiente que dominaba el resto de las emisiones.

En más de una publicación Ernesto criticó  acciones del Estado chavista e incluso una vez lamentó las fuertes palabras que en plena transmisión de televisión le dijo el Presidente Chávez a un camarógrafo de VTV. Estas actuaciones parecen haber dificultado su ascenso a puestos de gobierno.

Fue apenas en su última aparición pública cuando el fallecido Comandante juramentó al menor de los Villegas como su Ministro de Comunicación e Información, puesto fundamental para una revolución televisiva. Ernesto comenzó a militar en el partido de gobierno, PSUV, y dejó su moderación de lado cuando ejerció simultáneamente como Jefe de Propaganda de la campaña de Nicolás Maduro.

En pocos meses su nombre ha sido uno de los más cuestionados por la oposición debido a su notable manipulación para contar los hechos, la excesiva parcialización de los medios públicos y sus constantes señalamientos (a veces tomados como amenazas) sobre los medios privados, entre los cuales resalta, por supuesto, Globovisión.

No han sido pocos los adjetivos usados por el Ministro para referirse a esta planta y su línea editorial. Pero surgen dudas si mantendrá tal actitud con la dirección de Vladimir, un personaje aun respetado por cierto sector del chavismo y visto con recelo por parte de la oposición.

Ya en 2008 y 2009 Ernesto levantó su voz en contra de las injusticias sufridas por sus dos hermanos. Primero cuando a Mario, trabajador del organismo recolector de impuestos Seniat, lo enviaron a una oficina en la frontera con Brasil debido a sus artículos periodísticos en contra del gobierno; y luego en rechazo a los insultos que desde la propia señal de VTV salían en contra de Vladimir, en los días que éste se alejó del gobierno.

“Hasta Simón Bolívar tuvo una hermana escuálida, María Antonia, -escribió Ernesto en 2009 en aporrea.org- quien apoyaba a la Corona Española (…)  y aun así, cuando la vida de ella corrió peligro por la inminente llegada de Boves y sus huestes a Caracas, El Libertador desvió recursos de la revolución para salvarle la vida”.

De momento la moderación y las autocríticas del menor de los Villegas han quedado de lado y su lucha por los derechos de los trabajadores olvidada, al formar parte de un gabinete que dirige persecuciones en contra de empleados públicos que votaron por Capriles. ¿Podrá el amor de hermanos generar una relación cordial en la primera línea de batalla mediática en esta Venezuela polarizada? 

lunes, 15 de abril de 2013

Venezuela cambió

Publicado en usahispanicpress.com


Aun dando por ciertos y legítimos los resultados que emitió el Consejo Nacional Electoral, la Venezuela que comienza hoy es otra. Que en seis meses desde la última elección, un mes desde la muerte del ex Presidente Chávez, tres semanas desde sus últimos actos funerales y 10 días desde el inicio de la campaña un candidato haya podido quitarle 1,4 millones de votos de ventaja a un Estado completo que trabajó ilegalmente para una reelección, es algo casi único en la historia democrática a nivel mundial.

La amplia mayoría de quienes hicimos análisis y pronósticos previos a esta elección nos equivocamos: planteamos una posible victoria de Henrique Capriles en una abstención muy alta del chavismo y un mantenimiento de los votos por parte del líder opositor. Sin embargo, el pueblo venezolano superó el miedo: casi 700 mil votos perdió el oficialismo desde la elección de octubre y casi 700 mil votos ganó la oposición desde aquella fecha. El voto migró, no se quedó callado.

En apenas un mes, el legado del “Comandante Supremo”, ese semidios que sus más fieles consideran que fue Hugo Chávez se esfumó: fue vapuleado por sus más cercanos colaboradores, echado a la borda por una campaña imprecisa, por un candidato débil, sobreactuado, sin discurso propio, quien prefirió hacer de sus mítines una fiesta y se olvidó del luto que por pocos días reinó tras la muerte de su “padre”.

Errada la campaña y vistas las fallas del candidato, el Estado chavista fue el protagonista: 5 canales de televisión nacionales (y cientos de emisoras de radio) que silenciaron a la oferta alternativa, y la denigraron cada vez que pudieron, una maquinaria de millones de dólares de petróleo, ministerios, gobernaciones, alcaldías y empresas públicas puestas a la orden de una candidatura, complementadas por las amenazas diarias de los líderes militares, autodeclarados revolucionarios, socialistas y chavistas.

La gente se cansó, y aunque quizás la mayoría (a la espera del posible reconteo) no genere el cambio de gobierno, las miles de irregularidades documentadas a lo largo del país dejan claro que quien asumirá como Presidente hasta 2019 no tiene la legitimidad que requiere para gobernar a un país completo. Que su ventaja de 200 mil votos huele a amenaza, a miedo, a chantaje, a incidentes, a millones de dólares de un partido que es gobierno y que es Estado.

Nicolás Maduro inició la campaña oficial el 2 de abril con 17 puntos de ventaja en las encuestas. A la semana su ventaja era de 10 puntos, y para el jueves previo a la elección las encuestadoras mostraban un descenso que, de mantenerse, llevaría al escenario que al final se dio. Una caída diaria brusca, que hace pensar que en una semana, el resultado habría sido distinto.

Aun si se recuentan todos los votos y se supera la encrucijada actual con Maduro de Presidente, su forma de gobierno tendrá que cambiar. Quizás Chávez pudo hacer casi todo lo que le diera la gana, pero el chavismo sin Chávez ha sido el gran derrotado: podrán continuar con el legado del “Comandante” pero no con sus formas, a él el pueblo se las perdonó y aplaudió, a Maduro no. El PSUV tendrá que analizar los números y evitar que el traspaso de votos continúe, para poder mantenerse en el mediano plazo como una opción política viable, porque ya no hay un pueblo al que tienen que reactivar, es un pueblo al que tienen que recuperar.

Maduro deberá mostrar la habilidad política que tiene y que no mostró durante estos días, porque enfrente tiene a medio país que quiere cambio y una situación económica muy frágil. Adentro tendrá decenas de críticos quienes lo responsabilizarán de haber perdido en tan poco tiempo una ventaja tan amplia como la que le dejó Chávez.

La oposición también debe ser cauta. Exigir el reconteo de los votos (que ya piden la OEA y la Unión Europea) sin caer en los radicalismos que la dominaron entre 2001 y 2005. Con un liderazgo como el de Capriles se está tan cerca de ser gobierno que el camino debe ser el mismo que se ha llevado hasta ahora: unidad, confrontación sin dejar de reconocer al rival, y ahora más que nunca exigencia de ser tomado en cuenta por un gobierno que quiere ser el 100% y hoy no representa ni al 51% de los venezolanos. Tener en mente la hazaña increíble de sumar 700 mil votos seis meses después de una dolorosa derrota ante un Estado todopoderoso.

martes, 9 de abril de 2013

Los tres escenarios


Publicado en USA Hispanic Press (www.usahispanicpress.com)

1.- Triunfo de Maduro con 55% o más:
El efecto sentimental por la muerte de Chávez fue más fuerte que la campaña errónea de Nicolás Maduro. La situación en Venezuela se mantiene, inicialmente, muy similar a cómo se venía desarrollando. Maduro obtiene la legitimidad que no tuvo en estos últimos meses y comenzará a desarrollar su gobierno. Sabremos por primera vez qué tipo de líder y Presidente será: su omnipresencia en los medios, sus sombreros, sus frases supuestamente jocosas y sus silbidos formaron parte de un intento de acercarse al carisma de Chávez, el cual claramente no es su fuerte, y superada la campaña toca demostrar su verdadero rostro. Veremos qué rol tiene su pareja, Cilia Flores, por mucho tiempo una de las principales figuras del chavismo, y el yerno del fallecido Presidente Jorge Arreaza, de momento Vicepresidente.
Maduro continuará lo que ha venido haciendo estas semanas por debajo de la mesa: quitarle poder a dirigentes cercanos a Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional, de la llamada “ala militar” del chavismo. Aun así tendrá que ser delicado ante la mayoría castrense que hay en las gobernaciones del país. Maduro se enfrentará a una delicada situación económica y de los servicios públicos y, a pesar de la buena votación que obtuvo, su popularidad no es tan intocable como la de Chávez, por lo que a pesar de mantener su discurso radical, deberá buscar los recursos y la eficiencia que por muchos años han estado lejos del gobierno revolucionario. El proyecto de las comunas quedará de lado ante la inminencia de tantos otros problemas.
La oposición quedará golpeada. La alianza multipartidista, multi-ideológica de la Mesa de la Unidad Democrática sufrirá y muchos líderes individualmente levantarán su voz para exigir cambios. Capriles volverá a la gobernación de Miranda y sufrirá un notable acoso de parte del Ejecutivo Nacional que buscará limitar su trabajo y erradicarlo como cabeza de la oposición. Otros dirigentes también trabajarán, directa o indirectamente, para este fin. Las venideras elecciones municipales serán un gran reto: pedirle por enésima vez el voto a una mitad del país que está cansada de perder.
No todos son malas noticias: los partidos o dirigentes que hagan un trabajo amplio, de base, en todo el país pronto podrán recoger frutos; el chavismo también tendrá problemas y mientras más sólida logre lucir la oposición más opciones tendrá en el mediano plazo; por más fuerza con la que arranque Maduro, los evidentes problemas del país y la ausencia de Chávez harán de la dinámica política del país una más similar a la del resto del mundo: erosiones intra-partidistas, alianzas inter-partidistas. Los opositores deben mantener en su mente que el insuperable líder ya no está y eso facilita el acceso al poder más temprano que tarde.
2.- Gana Maduro 51%-49%/52%-48%:
Además de los problemas económicos que empieza a denotar el país, el recién electo Presidente deberá cambiar la manera de gobernar que ha caracterizado al chavismo. Ya no está Hugo Chávez y su liderazgo casi intocable (tanto a lo interno del partido como hacia el país), por lo que los regaños, los largos discursos televisados, su radicalismo y sus ataques a todo el que disienta tendrán que reducirse gradualmente. Maduro sabe que perdió buena parte de la cómoda ventaja en popularidad que le dejó el fallecido Presidente en muy pocos meses, y si los errores de gobierno se mantienen como en estos 100 días desde que asumió como Presidente Encargado, la corta ventaja se desvanecerá, provocando rupturas dentro de su propia revolución y fortaleciendo a la oposición, que a pesar de las duras circunstancias dejó patente su fortaleza.
Se sabe que Maduro no cuenta con un sólido liderazgo dentro de sus filas y los resultados electorales resaltaron aún más eso. Desde el Poder Legislativo Diosdado Cabello buscará aumentar su influencia, así como lo harán los 20 gobernadores del chavismo a lo largo del país, quienes probablemente exigirán que se fortalezca la descentralización y se frene el proceso centralista que venía ejecutando Hugo Chávez. Las elecciones municipales, más adelante este año, así como las legislativas en 2015 pondrán a prueba a un gobierno que arranca muy débil y ante un entorno muy gris.
La oposición habrá sufrido su tercera derrota en medio año pero puede irse satisfecha: descontó su diferencia a pesar de todas las condiciones adversas. Capriles consolida su liderazgo entre la alternativa democrática y se mantendrá como una referencia nacional desde su cargo regional. Hará falta una reorganización de las distintas fuerzas reunidas en la Mesa de la Unidad Democrática, pero evitar los roces será clave para aumentar su influencia con cada error del gobierno recién electo. Los dirigentes saben que Maduro se mueve en hielo delgado y ahora más que nunca derrotar al chavismo luce como algo viable: el chavismo sin Chávez arrancó mucho más disminuido y no existe un liderazgo intocable. La estrategia para las elecciones municipales será fundamental para recuperar los espacios perdidos en las pasadas elecciones de gobernadores.
3.- Gana Capriles:
Se dio la sorpresa. La mala campaña de Maduro, su debilidad como candidato y la notable ausencia de liderazgo sólido por detrás del fallecido Hugo Chávez generaron una amplia abstención entre los habituales chavistas, mientras que la campaña emotiva, confrontacional y determinada de Capriles llevaron a las urnas a la amplia base opositora, que decantó el resultado a su favor. El impacto de voltear 11 puntos porcentuales en seis meses ha sido tal que Capriles debería asumir sin demasiadas dificultades el gobierno: su impulso debería servir para obligar a la Fuerza Armada y a los altos tribunales del país a despolitizarse y dejar de lado la cuasi-militancia del chavismo que vinieron ejerciendo en los últimos años.
El rol de la comunidad internacional será clave en estas primeras horas: deberán exigir que se cumpla la Constitución y que el electo Presidente asuma lo más rápido posible para que vuelva la estabilidad política y se puedan iniciar diálogos y negociaciones con el nuevo Ejecutivo. Diosdado Cabello será el líder opositor. Intentará convertir el Poder Legislativo en el freno de Capriles, antiguo rival que ya lo derrotó en 2008 por la gobernación de Miranda. Desde ahí buscará reducir las múltiples atribuciones que Chávez le dio a la Presidencia, al tiempo que intentará cerrar filas entre la mayoritaria bancada del PSUV, para evitar que este terremoto electoral genere demasiadas deserciones entre sus correligionarios. Capriles deberá mantener la unidad entre los partidos que respaldan al nuevo gobierno y mantener amplios diálogos con sectores cercanos al chavismo para enfrentar el duro presente con gobernabilidad y cierta estabilidad.
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Este domingo 7 de abril finalizó el plazo en el que los medios de comunicación en Venezuela pueden revelar encuestas. Las que más han sonado en estas semanas son habitualmente muy parcializadas, por lo que el escenario luce difícil de pronosticar. En cualquier caso, de lado y lado se comenta que la distancia que en un momento lucía cómoda para el oficialismo, se ha venido reduciendo. La campaña oficial finaliza el jueves 11 de abril.

martes, 5 de marzo de 2013

La Venezuela después de Chávez

Publicado en USAHispanicPress.com


A pesar de que la sensación poco optimista reinaba desde hace algunos días entre los voceros del gobierno, y Caracas se enredaba en una gigantesca red de rumores, el anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez tiene un peso significativo en el presente político del país, así como en su historia.

Además del sentimiento de tristeza y preocupación que representa para la mayoría (chavistas y opositores respectivamente), deja claros los actores que a partir de ahora tendrán la responsabilidad de conducir al país. Ya no habrá manera de refugiarse en Chávez ni habrá otro tema político que no sea la elección presidencial que debe convocarse.

Nicolás Maduro recibe una situación muy delicada que debe controlar: no sólo el peso de más de 8 millones de voluntades que recién en octubre respaldaron a Chávez, sino la paz de un país acostumbrado a estar dividido, a recibir insultos oficiales y, constantemente, llamados a enfrentamientos.

En esto, el vicepresidente comenzó mal: sólo 4 horas antes de oficializar la muerte de Chávez, Maduro le dijo al país que el cáncer del Presidente podía haber sido generado por sus enemigos, nacionales o internacionales, declaración irresponsable, sin ningún tipo de pruebas, que convertiría la muerte del "Comandante" en un asesinato.

Por su parte la oposición debe ser respetuosa: a pesar de que algunos sientan ánimos de celebrar, el liderazgo debe hacer entender la delicada hora que atraviesa la patria, llamar a la calma a seguidores y a gobernantes y exigir, que tras el merecido luto, se llamen a elecciones, como manda la Constitución: 30 días después de la falta absoluta.

Si esto, por motivos técnicos o burocráticos, no pudiera cumplirse, se deben alcanzar acuerdos entre las dos partes para que los comicios se celebren en un plazo prudencial, por ejemplo, entre finales de abril y mayo.

Una reacción más radical o de júbilo de algún sector importante de la oposición, sólo caldearía más los ánimos, y alejaría las opciones de que alguna parte del chavismo moderado respalde a Henrique Capriles, el más que probable abanderado de la "alternativa democrática".

Venezuela seguirá, con sus mismos problemas y su misma realidad, pero no será un futuro inmediato normal. No estará un hombre que superó los límites de la democracia y asumió un exceso de responsabilidad y poder dentro del Estado. Maduro probablemente reciba un empujón sentimental muy fuerte, que lo lleve a vencer en unas inmediatas elecciones, pero el chavismo no será lo mismo. El juego político cambiará y la población no será con él y su círculo tan condescendiente como lo fue con Chávez, quien se retira invicto, sólo superado por Dios y una ilimitada ambición de poder, que evitó que supiera dar un paso al costado para enfrentar a su rival más fuerte: el cáncer. Paz a su alma, y paz para Venezuela.

@JDeBastos