jueves, 30 de mayo de 2013

La revolución no tiene quien la guíe

Publicado en usahispanicpress.com el 21/05/2013

Probablemente medio país ya sospechaba o creía conocer todo lo que Mario Silva dijo en la conversación divulgada el lunes por diputados opositores. Probablemente la otra mitad del país también había escuchado rumores al respecto, aunque no les daba mayor credibilidad. Sin embargo, muy distintos son unos rumores generados por rivales políticos, o las declaraciones de algún antiguo aliado que acaba de "saltar la talanquera", a una conversación aparentemente honesta, sin censura, entre dos personas que se tienen confianza. Es ahí donde salen las opiniones más honestas, sin edición, sin cámaras.

Es por eso que los comentarios hechos por uno de los comunicadores preferidos de la televisión pública y del chavismo en general tienen un fuerte impacto en distintos sectores del país: entre los opositores porque confirman muchas teorías de la división y la corrupción a lo interno del chavismo, y entre muchos fieles chavistas quienes perderán confianza en varios líderes importantes de su formación y estarán más cerca de quitarle el respaldo al actual gobierno. 

Pero es probable que el mayor impacto se esté dando en estas horas y estos próximos días a lo interno del Estado y del Partido Socialista Unido de Venezuela, porque aunque su posición (poco coordinada y poco creíble) sea que el audio de 50 minutos fue una edición perfecta hecha por el Mossad de Israel y la CIA con grabaciones de Silva durante nueve años, los dirigentes bien saben que esta pieza es auténtica y que mucho de lo que se hizo público el lunes en palabras del comunicador de VTV, se debate también en voz baja entre altos mandos del PSUV.

¿Pero cuál es la importancia de Mario Silva? Este “comunicador alternativo”, como él mismo se define, ha sido la punta de lanza comunicacional del chavismo. Desde su programa “La Hojilla” generaba muchas de las matrices de opinión que colocaban al gobierno a la ofensiva en contra de dirigentes opositores. Desde las once de la noche y sin límite de horario, vocabulario, legalidad, ética o recursos, Silva llenaba de acusaciones, insultos y calumnias a cualquiera que no estuviera en la misma línea de la revolución. En su espacio todo opositor era un apátrida, todo disidente del gobierno era un traidor. Toda conversación privada (y de ahí la ironía) podía ser para él de interés nacional y revelada en sus programas, con la colaboración frecuente que recibía (presumimos) de miembros de la inteligencia del Estado.

Este comunicador, que aunque alguna vez recibió críticas de periodistas cercanos al chavismo, contó siempre con el apoyo de Hugo Chávez, quien en más de una ocasión se sentó en su estudio para ser entrevistado por largo rato. Silva fue también, nombrado por Chávez, candidato a la gobernación de Carabobo en 2008, pero tras la derrota electoral volvió al espacio en el que seguiría teniendo más poder y más influencia que la amplia mayoría de los miembros del gabinete, de los dirigentes del PSUV o de cualquier otro locutor o escritor fiel a la revolución.

Por eso no es poca cosa que el país escuche de su voz repetidos insultos y acusaciones contra el Presidente de la Asamblea Nacional, número dos del chavismo y eterno sospechoso de liderar grupos paralelos dentro de la revolución, Diosdado Cabello; que considere que Cilia Flores (Primera Dama) esté manipulando a Nicolás Maduro en la Presidencia de la República; que deje al descubierto una serie de conflictos dentro de la Fuerza Armada Nacional, que incluyen las sospechas por parte de Flores sobre un posible golpe de Estado que lideraría el Ministro de la Defensa, Diego Molero; o sus apreciaciones sobre distintos casos de corrupción hechos por altos funcionarios del gobierno basados en la plataforma del organismo que regula la adquisición de divisas a todos los venezolanos, CADIVI (El audio completo que divulgó la oposición y su transcripción pueden verse en este link).

Tan grave es la conversación, y aparentemente tan poco conocida era su filtración a manos del legislador Ismael García, que el chavismo quedó desconcertado para atender tal crisis. Su  habitual teoría sobre un protagonismo de fuerzas imperiales y su descrédito a todo como una mentira y un montaje, esta vez dejaron mucho que desear. Primero porque dos altos voceros descalificaron la grabación pero por considerarla “la opinión personal de Mario Silva”, y segundo porque tras una pobre defensa del protagonista en su programa la noche de este lunes, él mismo indicó que por motivos de salud dejará ‘La Hojilla’ hasta nuevo aviso, y ya desde este martes el influyente espacio no se verá en Venezolana de Televisión.

Seguro siguen siendo millones los que creen en la palabra de Silva, los que siguen confiando en la amistad existente entre Maduro y Diosdado Cabello quienes, también sorpresivamente, aparecieron juntos en la sede de la Presidencia la noche de este lunes, tras muchos días sin que se les viera uno al lado del otro. Pero lo más probable es que esa fe ciega que por más de una década reinó entre los seguidores del gobierno ante el liderazgo irrestricto de Hugo Chávez, esté hoy más que nunca resquebrajada, frágil y llena de dudas.

La lucha interna del chavismo, tantas veces comentada y que en pequeñas decisiones de Maduro parecía a veces notarse, ha tenido un episodio demasiado público como para que teorías conspirativas distraigan a la opinión pública. Y este primer capítulo lejos está de ser el último.


En su momento el hoy fallecido General Alberto Müller Rojas, considerado un ideólogo de la revolución, dijo que a Chávez lo rodeaba un nido de alacranes. En la conversación divulgada, Silva fue más allá: “estamos metidos en un mar de mierda”. Un cóctel de influencia cubana, manipulación de la Primera Dama, dominio de fuerzas militares y de inteligencia por parte del Presidente del Parlamento, corrupción en manejo de dólares y “ministros que no saben qué hacer y lo más probable es que estén robando porque creen que esto se va a desmoronar”. Los peores miedos del chavismo están empezando a notarse: sin el liderazgo de Chávez no hay cuerda que los mantenga unidos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

“Hasta Bolívar tuvo una hermana escuálida”



Publicado en www.usahispanicpress.com

David Miliband tenía pensado ser el nuevo líder del Partido Laborista, y eventualmente convertirse en Primer Ministro británico. Cuando su compañero de filas Gordon Brown todavía ejercía como Jefe de Gobierno, Miliband escribió un editorial en un influyente diario londinense en el cual dibujaba su plan para el futuro de la centro-izquierda en el Reino, lo que generó grandes rumores sobre sus aspiraciones. Éstas se confirmaron tras la derrota electoral de Brown y la llegada de los Conservadores al poder en 2010. Sin embargo, el rápido ascenso del joven legislador de South Shields se vio interrumpido por otro poco experimentado político: su hermano menor Ed, quien sorpresivamente le quitó la dirección Laborista en una contienda interna que finalizó 50,65% a 49,35%. Hoy Ed se prepara para llegar al número 10 de Downing Street en las elecciones de 2015 y David se ha marginado de la política de su país, al asumir recientemente la dirección de una ONG en Nueva York.

No era éste el primer enfrentamiento político entre hermanos, ni es el caso que hoy llama la atención de los venezolanos. La Venezuela mediática (que describí en un artículo hace unas semanas) tiene, de repente, su propia lucha “fratricida”: Ernesto Villegas, Ministro de Comunicación e Información desde diciembre pasado, y Vladimir Villegas, nombrado como uno de los Directores de Globovisión, canal de televisión privado, 24 horas de información y única plataforma opositora en un espectro repleto de propaganda oficial y autocensura.

El protagonismo de ambos hermanos llegó, como el ascenso del mencionado líder Laborista, repentinamente, si bien su relación con la política venezolana viene de antes de su nacimiento.

Su padre, Cruz Villegas, fue un reconocido dirigente del Partido Comunista Venezolano (PCV), que sufrió la prisión en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los gobiernos democráticos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Según cuenta la revista venezolana Zeta (en edición del 22 al 26 de enero de 2009), Cruz Villegas convivió en una prisión en la amazonia venezolana junto con su esposa y cuatro hijos mayores, antes del nacimiento de Ernesto y Vladimir.

Luego estuvo en la alta dirección del PCV y de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Venezuela, desde donde enfocó su lucha como sindicalista a nivel nacional e internacional. Probablemente a la hora de su muerte en 1994, Cruz Villegas pensaría que sería Mario, el mayor de sus tres hijos varones, el que más influiría en el acontecer político venezolano. El también periodista militó en el PCV y fue secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa entre 1989 y 1991, mucho antes de conocer, apoyar y luego deslindarse tempranamente del fallecido presidente Hugo Chávez.


Tal camino también lo transitó Vladimir. Periodista y militante del PCV, terminó en el PPT aliado de Chávez, y formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 que redactó la Constitución Nacional vigente. Luego trabajó en distintas Embajadas de la región y dirigió, entre 2003 y 2004, Venezolana de Televisión (VTV), principal canal del Estado, en una época altamente polarizada y conflictiva. Antes de su separación definitiva del chavismo, Villegas había lamentado los pocos cuestionamientos dentro de los partidos revolucionarios y la dificultad para hacer periodismo en el canal estatal.

En todo este tiempo su hermano menor Ernesto se fue haciendo su propio nombre, siempre en el periodismo y alejado de militancia partidista cualquiera. Así pasó por distintos diarios privados hasta recaer en Venezolana de Televisión. Por varios años condujo el programa matutino de entrevistas políticas de la televisora pública, en el cual generalmente mantuvo un perfil bastante moderado y profesional, distinto del ambiente que dominaba el resto de las emisiones.

En más de una publicación Ernesto criticó  acciones del Estado chavista e incluso una vez lamentó las fuertes palabras que en plena transmisión de televisión le dijo el Presidente Chávez a un camarógrafo de VTV. Estas actuaciones parecen haber dificultado su ascenso a puestos de gobierno.

Fue apenas en su última aparición pública cuando el fallecido Comandante juramentó al menor de los Villegas como su Ministro de Comunicación e Información, puesto fundamental para una revolución televisiva. Ernesto comenzó a militar en el partido de gobierno, PSUV, y dejó su moderación de lado cuando ejerció simultáneamente como Jefe de Propaganda de la campaña de Nicolás Maduro.

En pocos meses su nombre ha sido uno de los más cuestionados por la oposición debido a su notable manipulación para contar los hechos, la excesiva parcialización de los medios públicos y sus constantes señalamientos (a veces tomados como amenazas) sobre los medios privados, entre los cuales resalta, por supuesto, Globovisión.

No han sido pocos los adjetivos usados por el Ministro para referirse a esta planta y su línea editorial. Pero surgen dudas si mantendrá tal actitud con la dirección de Vladimir, un personaje aun respetado por cierto sector del chavismo y visto con recelo por parte de la oposición.

Ya en 2008 y 2009 Ernesto levantó su voz en contra de las injusticias sufridas por sus dos hermanos. Primero cuando a Mario, trabajador del organismo recolector de impuestos Seniat, lo enviaron a una oficina en la frontera con Brasil debido a sus artículos periodísticos en contra del gobierno; y luego en rechazo a los insultos que desde la propia señal de VTV salían en contra de Vladimir, en los días que éste se alejó del gobierno.

“Hasta Simón Bolívar tuvo una hermana escuálida, María Antonia, -escribió Ernesto en 2009 en aporrea.org- quien apoyaba a la Corona Española (…)  y aun así, cuando la vida de ella corrió peligro por la inminente llegada de Boves y sus huestes a Caracas, El Libertador desvió recursos de la revolución para salvarle la vida”.

De momento la moderación y las autocríticas del menor de los Villegas han quedado de lado y su lucha por los derechos de los trabajadores olvidada, al formar parte de un gabinete que dirige persecuciones en contra de empleados públicos que votaron por Capriles. ¿Podrá el amor de hermanos generar una relación cordial en la primera línea de batalla mediática en esta Venezuela polarizada? 

lunes, 15 de abril de 2013

Venezuela cambió

Publicado en usahispanicpress.com


Aun dando por ciertos y legítimos los resultados que emitió el Consejo Nacional Electoral, la Venezuela que comienza hoy es otra. Que en seis meses desde la última elección, un mes desde la muerte del ex Presidente Chávez, tres semanas desde sus últimos actos funerales y 10 días desde el inicio de la campaña un candidato haya podido quitarle 1,4 millones de votos de ventaja a un Estado completo que trabajó ilegalmente para una reelección, es algo casi único en la historia democrática a nivel mundial.

La amplia mayoría de quienes hicimos análisis y pronósticos previos a esta elección nos equivocamos: planteamos una posible victoria de Henrique Capriles en una abstención muy alta del chavismo y un mantenimiento de los votos por parte del líder opositor. Sin embargo, el pueblo venezolano superó el miedo: casi 700 mil votos perdió el oficialismo desde la elección de octubre y casi 700 mil votos ganó la oposición desde aquella fecha. El voto migró, no se quedó callado.

En apenas un mes, el legado del “Comandante Supremo”, ese semidios que sus más fieles consideran que fue Hugo Chávez se esfumó: fue vapuleado por sus más cercanos colaboradores, echado a la borda por una campaña imprecisa, por un candidato débil, sobreactuado, sin discurso propio, quien prefirió hacer de sus mítines una fiesta y se olvidó del luto que por pocos días reinó tras la muerte de su “padre”.

Errada la campaña y vistas las fallas del candidato, el Estado chavista fue el protagonista: 5 canales de televisión nacionales (y cientos de emisoras de radio) que silenciaron a la oferta alternativa, y la denigraron cada vez que pudieron, una maquinaria de millones de dólares de petróleo, ministerios, gobernaciones, alcaldías y empresas públicas puestas a la orden de una candidatura, complementadas por las amenazas diarias de los líderes militares, autodeclarados revolucionarios, socialistas y chavistas.

La gente se cansó, y aunque quizás la mayoría (a la espera del posible reconteo) no genere el cambio de gobierno, las miles de irregularidades documentadas a lo largo del país dejan claro que quien asumirá como Presidente hasta 2019 no tiene la legitimidad que requiere para gobernar a un país completo. Que su ventaja de 200 mil votos huele a amenaza, a miedo, a chantaje, a incidentes, a millones de dólares de un partido que es gobierno y que es Estado.

Nicolás Maduro inició la campaña oficial el 2 de abril con 17 puntos de ventaja en las encuestas. A la semana su ventaja era de 10 puntos, y para el jueves previo a la elección las encuestadoras mostraban un descenso que, de mantenerse, llevaría al escenario que al final se dio. Una caída diaria brusca, que hace pensar que en una semana, el resultado habría sido distinto.

Aun si se recuentan todos los votos y se supera la encrucijada actual con Maduro de Presidente, su forma de gobierno tendrá que cambiar. Quizás Chávez pudo hacer casi todo lo que le diera la gana, pero el chavismo sin Chávez ha sido el gran derrotado: podrán continuar con el legado del “Comandante” pero no con sus formas, a él el pueblo se las perdonó y aplaudió, a Maduro no. El PSUV tendrá que analizar los números y evitar que el traspaso de votos continúe, para poder mantenerse en el mediano plazo como una opción política viable, porque ya no hay un pueblo al que tienen que reactivar, es un pueblo al que tienen que recuperar.

Maduro deberá mostrar la habilidad política que tiene y que no mostró durante estos días, porque enfrente tiene a medio país que quiere cambio y una situación económica muy frágil. Adentro tendrá decenas de críticos quienes lo responsabilizarán de haber perdido en tan poco tiempo una ventaja tan amplia como la que le dejó Chávez.

La oposición también debe ser cauta. Exigir el reconteo de los votos (que ya piden la OEA y la Unión Europea) sin caer en los radicalismos que la dominaron entre 2001 y 2005. Con un liderazgo como el de Capriles se está tan cerca de ser gobierno que el camino debe ser el mismo que se ha llevado hasta ahora: unidad, confrontación sin dejar de reconocer al rival, y ahora más que nunca exigencia de ser tomado en cuenta por un gobierno que quiere ser el 100% y hoy no representa ni al 51% de los venezolanos. Tener en mente la hazaña increíble de sumar 700 mil votos seis meses después de una dolorosa derrota ante un Estado todopoderoso.

martes, 9 de abril de 2013

Los tres escenarios


Publicado en USA Hispanic Press (www.usahispanicpress.com)

1.- Triunfo de Maduro con 55% o más:
El efecto sentimental por la muerte de Chávez fue más fuerte que la campaña errónea de Nicolás Maduro. La situación en Venezuela se mantiene, inicialmente, muy similar a cómo se venía desarrollando. Maduro obtiene la legitimidad que no tuvo en estos últimos meses y comenzará a desarrollar su gobierno. Sabremos por primera vez qué tipo de líder y Presidente será: su omnipresencia en los medios, sus sombreros, sus frases supuestamente jocosas y sus silbidos formaron parte de un intento de acercarse al carisma de Chávez, el cual claramente no es su fuerte, y superada la campaña toca demostrar su verdadero rostro. Veremos qué rol tiene su pareja, Cilia Flores, por mucho tiempo una de las principales figuras del chavismo, y el yerno del fallecido Presidente Jorge Arreaza, de momento Vicepresidente.
Maduro continuará lo que ha venido haciendo estas semanas por debajo de la mesa: quitarle poder a dirigentes cercanos a Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional, de la llamada “ala militar” del chavismo. Aun así tendrá que ser delicado ante la mayoría castrense que hay en las gobernaciones del país. Maduro se enfrentará a una delicada situación económica y de los servicios públicos y, a pesar de la buena votación que obtuvo, su popularidad no es tan intocable como la de Chávez, por lo que a pesar de mantener su discurso radical, deberá buscar los recursos y la eficiencia que por muchos años han estado lejos del gobierno revolucionario. El proyecto de las comunas quedará de lado ante la inminencia de tantos otros problemas.
La oposición quedará golpeada. La alianza multipartidista, multi-ideológica de la Mesa de la Unidad Democrática sufrirá y muchos líderes individualmente levantarán su voz para exigir cambios. Capriles volverá a la gobernación de Miranda y sufrirá un notable acoso de parte del Ejecutivo Nacional que buscará limitar su trabajo y erradicarlo como cabeza de la oposición. Otros dirigentes también trabajarán, directa o indirectamente, para este fin. Las venideras elecciones municipales serán un gran reto: pedirle por enésima vez el voto a una mitad del país que está cansada de perder.
No todos son malas noticias: los partidos o dirigentes que hagan un trabajo amplio, de base, en todo el país pronto podrán recoger frutos; el chavismo también tendrá problemas y mientras más sólida logre lucir la oposición más opciones tendrá en el mediano plazo; por más fuerza con la que arranque Maduro, los evidentes problemas del país y la ausencia de Chávez harán de la dinámica política del país una más similar a la del resto del mundo: erosiones intra-partidistas, alianzas inter-partidistas. Los opositores deben mantener en su mente que el insuperable líder ya no está y eso facilita el acceso al poder más temprano que tarde.
2.- Gana Maduro 51%-49%/52%-48%:
Además de los problemas económicos que empieza a denotar el país, el recién electo Presidente deberá cambiar la manera de gobernar que ha caracterizado al chavismo. Ya no está Hugo Chávez y su liderazgo casi intocable (tanto a lo interno del partido como hacia el país), por lo que los regaños, los largos discursos televisados, su radicalismo y sus ataques a todo el que disienta tendrán que reducirse gradualmente. Maduro sabe que perdió buena parte de la cómoda ventaja en popularidad que le dejó el fallecido Presidente en muy pocos meses, y si los errores de gobierno se mantienen como en estos 100 días desde que asumió como Presidente Encargado, la corta ventaja se desvanecerá, provocando rupturas dentro de su propia revolución y fortaleciendo a la oposición, que a pesar de las duras circunstancias dejó patente su fortaleza.
Se sabe que Maduro no cuenta con un sólido liderazgo dentro de sus filas y los resultados electorales resaltaron aún más eso. Desde el Poder Legislativo Diosdado Cabello buscará aumentar su influencia, así como lo harán los 20 gobernadores del chavismo a lo largo del país, quienes probablemente exigirán que se fortalezca la descentralización y se frene el proceso centralista que venía ejecutando Hugo Chávez. Las elecciones municipales, más adelante este año, así como las legislativas en 2015 pondrán a prueba a un gobierno que arranca muy débil y ante un entorno muy gris.
La oposición habrá sufrido su tercera derrota en medio año pero puede irse satisfecha: descontó su diferencia a pesar de todas las condiciones adversas. Capriles consolida su liderazgo entre la alternativa democrática y se mantendrá como una referencia nacional desde su cargo regional. Hará falta una reorganización de las distintas fuerzas reunidas en la Mesa de la Unidad Democrática, pero evitar los roces será clave para aumentar su influencia con cada error del gobierno recién electo. Los dirigentes saben que Maduro se mueve en hielo delgado y ahora más que nunca derrotar al chavismo luce como algo viable: el chavismo sin Chávez arrancó mucho más disminuido y no existe un liderazgo intocable. La estrategia para las elecciones municipales será fundamental para recuperar los espacios perdidos en las pasadas elecciones de gobernadores.
3.- Gana Capriles:
Se dio la sorpresa. La mala campaña de Maduro, su debilidad como candidato y la notable ausencia de liderazgo sólido por detrás del fallecido Hugo Chávez generaron una amplia abstención entre los habituales chavistas, mientras que la campaña emotiva, confrontacional y determinada de Capriles llevaron a las urnas a la amplia base opositora, que decantó el resultado a su favor. El impacto de voltear 11 puntos porcentuales en seis meses ha sido tal que Capriles debería asumir sin demasiadas dificultades el gobierno: su impulso debería servir para obligar a la Fuerza Armada y a los altos tribunales del país a despolitizarse y dejar de lado la cuasi-militancia del chavismo que vinieron ejerciendo en los últimos años.
El rol de la comunidad internacional será clave en estas primeras horas: deberán exigir que se cumpla la Constitución y que el electo Presidente asuma lo más rápido posible para que vuelva la estabilidad política y se puedan iniciar diálogos y negociaciones con el nuevo Ejecutivo. Diosdado Cabello será el líder opositor. Intentará convertir el Poder Legislativo en el freno de Capriles, antiguo rival que ya lo derrotó en 2008 por la gobernación de Miranda. Desde ahí buscará reducir las múltiples atribuciones que Chávez le dio a la Presidencia, al tiempo que intentará cerrar filas entre la mayoritaria bancada del PSUV, para evitar que este terremoto electoral genere demasiadas deserciones entre sus correligionarios. Capriles deberá mantener la unidad entre los partidos que respaldan al nuevo gobierno y mantener amplios diálogos con sectores cercanos al chavismo para enfrentar el duro presente con gobernabilidad y cierta estabilidad.
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Este domingo 7 de abril finalizó el plazo en el que los medios de comunicación en Venezuela pueden revelar encuestas. Las que más han sonado en estas semanas son habitualmente muy parcializadas, por lo que el escenario luce difícil de pronosticar. En cualquier caso, de lado y lado se comenta que la distancia que en un momento lucía cómoda para el oficialismo, se ha venido reduciendo. La campaña oficial finaliza el jueves 11 de abril.

martes, 5 de marzo de 2013

La Venezuela después de Chávez

Publicado en USAHispanicPress.com


A pesar de que la sensación poco optimista reinaba desde hace algunos días entre los voceros del gobierno, y Caracas se enredaba en una gigantesca red de rumores, el anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez tiene un peso significativo en el presente político del país, así como en su historia.

Además del sentimiento de tristeza y preocupación que representa para la mayoría (chavistas y opositores respectivamente), deja claros los actores que a partir de ahora tendrán la responsabilidad de conducir al país. Ya no habrá manera de refugiarse en Chávez ni habrá otro tema político que no sea la elección presidencial que debe convocarse.

Nicolás Maduro recibe una situación muy delicada que debe controlar: no sólo el peso de más de 8 millones de voluntades que recién en octubre respaldaron a Chávez, sino la paz de un país acostumbrado a estar dividido, a recibir insultos oficiales y, constantemente, llamados a enfrentamientos.

En esto, el vicepresidente comenzó mal: sólo 4 horas antes de oficializar la muerte de Chávez, Maduro le dijo al país que el cáncer del Presidente podía haber sido generado por sus enemigos, nacionales o internacionales, declaración irresponsable, sin ningún tipo de pruebas, que convertiría la muerte del "Comandante" en un asesinato.

Por su parte la oposición debe ser respetuosa: a pesar de que algunos sientan ánimos de celebrar, el liderazgo debe hacer entender la delicada hora que atraviesa la patria, llamar a la calma a seguidores y a gobernantes y exigir, que tras el merecido luto, se llamen a elecciones, como manda la Constitución: 30 días después de la falta absoluta.

Si esto, por motivos técnicos o burocráticos, no pudiera cumplirse, se deben alcanzar acuerdos entre las dos partes para que los comicios se celebren en un plazo prudencial, por ejemplo, entre finales de abril y mayo.

Una reacción más radical o de júbilo de algún sector importante de la oposición, sólo caldearía más los ánimos, y alejaría las opciones de que alguna parte del chavismo moderado respalde a Henrique Capriles, el más que probable abanderado de la "alternativa democrática".

Venezuela seguirá, con sus mismos problemas y su misma realidad, pero no será un futuro inmediato normal. No estará un hombre que superó los límites de la democracia y asumió un exceso de responsabilidad y poder dentro del Estado. Maduro probablemente reciba un empujón sentimental muy fuerte, que lo lleve a vencer en unas inmediatas elecciones, pero el chavismo no será lo mismo. El juego político cambiará y la población no será con él y su círculo tan condescendiente como lo fue con Chávez, quien se retira invicto, sólo superado por Dios y una ilimitada ambición de poder, que evitó que supiera dar un paso al costado para enfrentar a su rival más fuerte: el cáncer. Paz a su alma, y paz para Venezuela.

@JDeBastos

miércoles, 6 de febrero de 2013

Bancadas, mayorías y saltos de talanqueras

Ante las dudas surgidas sobre el número de diputados en el oficialismo y la oposición, luego del salto de talanquera en vivo y directo del representante del estado Sucre Hernán Núñez, colocamos a continuación la lista de los 165 diputados presentes en la Asamblea Nacional.

Debido a que en el Parlamento nacional no se cuentan nominalmente los votos (como debería hacerse), existen dudas sobre la pertenencia de algunos diputados, principalmente los tres del estado Monagas que se alejaron del PSUV luego del conflicto surgido con el ex-gobernador José Gregorio "el Gato" Briceño. De momento los consideramos miembros de la bancada opositora, o al menos no como miembros de la bancada oficialista.

Oficialismo (PSUV-PCV-Disidentes MUD):

Amazonas:
1- César Sanguinetti
 Anzoátegui:
2- Earle Herrera
3- Jesús Paraqueima (electo por PODEMOS con la MUD)
Apure:
4- Orlando Zambrano
5- Juan García
6- Jhonny Salgueiro
7- Cristóbal Jiménez
Aragua:
8- Rosa León
9- José Hernández
10- Betty Croquer (principal debido a la muerte de Carlos Escarrá)
11- Elvis Amoroso
12- María León
Barinas:
13- Jesús Graterol
14- Eduardo Lima
15- Zulay Martínez
16- Maigualida Santana
17- Geovanni Peña
Bolívar:
18- Adel el Zabayar (principal debido a nombramiento de Rafael Gil Barrios en la CVG)
19- Tito Oviedo
20- Richard Sosa
21- Nancy Ascensio
22- Liris Sol Velásquez
23- Victoria Mata
Carabobo:
24- Miriam Pérez
25- Héctor Agüero
26- José Ávila
27- Saúl Ortega
28- Asdrúbal Colina
29- Lesbia Castillo (principal debido a nombramiento como Ministro de Francisco Ameliach)
Cojedes:
30- Loidy Herrera
31- Alejandro Villanueva
32- Yul Jabour (PCV, principal debido a elección de Érika Farías gobernadora de Cojedes)
Delta Amacuro:
33- Alfredo Rojas
34- Loa Tamaronis
35- Carlos Gómez (principal debido a elección de Yelitze Santaella gobernadora de Monagas)
36- Henry Hernández
Distrito Capital:
37- Germán Peñate (principal debido a elección de Aristóbulo Istúriz gobernador de Anzoátegui)
38- Freddy Bernal
39- Robert Serra
40- Jesús Faría
41- Darío Vivas
42- Juan Carlos Alemán
43- Tania Díaz (principal debido a nombramiento de Cilia Flores como Procuradora)
Falcón:
44- Andrés Eloy Méndez
45- Jesús Montilla
46- Henry Ventura
47- Fernando Soto Rojas
Guárico:
48- Jesús Cepeda
49- Roger Cordero
50- Alfredo Ureña
51- Óscar Figuera (PCV)
Lara:
52- Alexander Torrealba
53- Francisco Martínez
54- Isabel Lameda
55- Alexander Dudamel
56- Julio Chávez
57- Luis Reyes Reyes (Su suplente, Pedro Carreño es el líder de la bancada)
Mérida:
58- Mary Mora (principal debido a elección de Alexís Ramírez gobernador de Mérida)
59- Ramón Lobo
60- Guido Ochoa
61- Diógenes Andrade
Miranda:
62- Juan Soto
63- Marlenys Contreras
64- Modesto Ruiz
65- Claudio Farías
66- Elio Serrano
67- Luis Camargo (principal debido a designación de Héctor Navarro como ministro)
68- William Ojeda (electo por UNT con la MUD)
Monagas:
69- Orangel López
70- Diosdado Cabello
Nueva Esparta:
71- William Fariña
Portuguesa:
72- Silvio Mora
73- Enzo Cavallo Russo
74- Nelson Escobar
75- César González
76- Blanca Eekhout
Sucre:
77- Erick Mago
78- Algencio Monasterio
79- Amanda Jiménez (principal debido a elección de Luis Acuña gobernador de Sucre)
80- Hernán Núñez (electo con la MUD)
Táchira:
81- Edgar Lucena (PCV, principal debido a nombramiento de Iris Varela como ministra)
82- Ricardo Sanguino
Trujillo:
83- Christian Zerpa
84- José Morales
85- Hugber Roa
86- Manuel Briceño
Vargas:
87- Odalis Monzón
88- Gladys Requena
89- Oswaldo Vera
Yaracuy:
90- Néstor León Heredia
91- Yorman Aular
92- Carlos Gamarra
93- Braulio Álvarez
Zulia:
94- Jhony Bracho
95- Sergio Fuenmayor
96- Carmen Bohorquez (principal debido a elección de Arias Cárdenas gobernador de Zulia)
Zonas Indígenas:
97- José Luis González
98- Argelio Pérez

Bancada oposición (Partidos MUD + MPV ex-PPT + Disidentes PSUV)

Amazonas:
1- Julio Ygarza (electo por el PPT, ahora MPV)
2- Nirma Guarulla (electo por el PPT, ahora MPV)
Anzoátegui:
3- Rodolfo Rodríguez (su suplente, Carlos Vargas, se separó de la MUD pero no pasó al chavismo)
4- Jacinto Romero Luna
5- Carlos Michelangeli
6- Richard Arteaga
7- Marcos Figueroa
8- Antonio Barreto Sira
Apure:
9- Miriam Berdugo de Montilla
Aragua:
10- Richard Mardo
11- Hiram Gaviria
12- Ismael García
Barinas:
13- Julio César Reyes
Bolívar:
14- Américo de Grazia
15- Andrés Velásquez
Carabobo:
16- Carlos Berrizbeitia
17- Deyalitza Aray
18- Vestalia Sampedro
19- Michelle Cocchiola
Cojedes:
20- Dennis Fernández
Distrito Capital:
21- Richar Blanco
22- Stalin González
23- Dinorah Figuera
Falcón:
24- Gregorio Graterol
25- Eliezer Sirit
Guárico:
26- José Manuel González
Lara:
27- Eduardo Gómez Sigala
28- Edgar Zambrano (su suplente, Andrés Avelino, se separó de la MUD pero no pasó al chavismo)
29- Alfredo Ramos
Mérida:
30- Willian Dávila
31- Carlos Ramos
Miranda:
32- Alfonso Marquina
33- María Corina Machado (su suplente, Ricardo Sánchez, se separó de la MUD pero no pasó al chavismo)
34- Enrique Mendoza
35- Juan Carlos Caldera
36- Julio Borges
Monagas:
37- Juan Pablo García
38- María Aranguren (electa por el PSUV, disidente junto al ex gobernador Briceño)
39- Nelson Rodríguez Parra (electo por el PSUV, disidente junto al ex gobernador Briceño)
40- Jesús Domínguez (electo por el PSUV, disidente junto al ex gobernador Briceño)
Nueva Esparta:
41- Orlando Ávila
42- Morel Rodríguez Jr
43- Tobías Bolívar
Portuguesa:
44- Iván Colmenares
Sucre:
45- Hermes García
46- César Rincones
Táchira
47- Leomagno Flores
48- Gabino Paz
49- Abelardo Díaz
50- Miguel Ángel Rodríguez
51- Homero Ruiz
Trujillo:
52- Enrique Catalán
Vargas:
53- Bernardo Guerra
Yaracuy:
54- Biaggio Pillieri
Zulia:
55- Juan Romero
56- William Barrientos
57- Nora Bracho (principal de facto por José Sánchez "Mazuco", antiguamente detenido)
58- Enrique Márquez
59- Tomás Guanipa
60- Elías Matta
61- Julio Montoya
62- Hernán Alemán
63- Mervin Méndez
64- Freddy Paz
65- Omar Barboza
66- Alfredo Osorio
Indígena:
67- Arcadio Montiel

De mantenerse esta situación, 98-67, el oficialismo estaría a un voto de poder aprobar una Ley Habilitante (tres quintos, 99 votos) pero todavía distante de los 2/3 para la mayoría calificada, necesaria para elección de Magistrados, rectores del CNE, y otras tantas decisiones.

Cualquier duda o corrección de este cuadro, hágamenlo saber en mi Twitter @JDeBastos




viernes, 1 de febrero de 2013

Más MUD, menos Twitter


La multiplicidad de factores que forman ese ente tan amplio que es la oposición complican su eficaz funcionamiento e imagen. Es el precio que se paga por ser una agrupación democrática. Sin embargo, en muchos momentos, ese amplio abanico se ha podido organizar bajo la tutela de la Mesa de la Unidad y de alguien tan respetado como Ramón Guillermo Aveledo.

No es ésta una época sencilla para la alternativa democrática. Dos jornadas electorales seguidas y con resultados negativos dejan mareado a cualquiera, y la exigencia de cambios y gritos de críticas son fáciles de ventilar en esta época, sobre todo a lo interno. La casi obsesión por el Twitter en Venezuela le hace daño a este sector que quiere un cambio de gobierno. La carencia grave de espacio en los medios de comunicación masivos y la falta de representación en las instituciones hace que miles de dirigentes y ciudadanos se refugien en una herramienta digital que funciona casi como un búmeran.

En ese escenario es que la oposición ha estado dividida desde que el Presidente Chávez se fue a Cuba, y dada la importancia que le damos a todo el que escriba 140 caracteres con poca o nada de argumentación, los problemas internos han saltado a la realidad y empañan hoy en día la imagen de una alianza política que hasta hace poco lucía como la más sólida para llenar el vacío que pudiera dejar el “Comandante-Presidente”.

La libertad plena de esta red social, su limitado espacio para explicarse, la rapidez con la que fluye y el anonimato que posibilita la hacen ideal para llamados radicales, caminos cortos que aunque en su mayoría rechazan salidas violentas, no explican cómo se recorrerían con reglas democráticas. En Twitter se llama a desconocer al gobierno de Maduro, sin que en se cristalice una acción o se explique cómo se come eso; se llama a la presencia en las calles sin dar el primer paso para movilizar a miles de personas; se piden reacciones de la dirigencia opositora sin que se diga cuáles deben ser éstas o (sobre todo) a qué nos podrían llevar.

Nuestra ceguera con las redes sociales hace que las estemos viendo como un fin en sí mismo. Como si escribir esas pocas palabras conlleve a un cambio real, como si alcanzar el “Trending Topic” genere algún tipo de presión en las autoridades.

Así pues, la oposición ha estado cayendo en sus propias zancadillas, nacidas en Internet y multiplicadas luego en sus pocos espacios mediáticos por periodistas y dirigentes quienes, muchas veces sin intención, han magnificado mensajes radicales de dirigentes con poco peso real o legitimidad entre la ciudadanía.

Es hora de que la MUD vuelva a tomar las riendas. Por muchas semanas ha lucido inoperante, lenta en la toma de decisiones o débil en la contundencia de declaraciones. Los partidos han vuelto a declarar cada uno por su lado, con rostros que dicen poco y divisiones que cuestan mucho. Nuevamente hay que unificar las fuerzas tanto en lo político como en lo mediático, atacar cada tema con la relevancia que merece y en los escenarios correctos, no en nuestro mismo círculo. Definir las acciones a tomar y prevenir escenarios inesperados en el corto y mediano plazo.

En ese sentido hay señales positivas. La batuta en este reagrupamiento parece estar dándolo la bancada opositora en la Asamblea Nacional, la cual ha venido emitiendo declaraciones conjuntas y contundentes, con la presencia de todos los factores, siempre que ha surgido un tema controversial. La creación de la llamada “Comisión 16” va por ese camino de rechazar el silencio por el que quiere encerrarlos el gobierno, y representar de forma unificada a casi la mitad del país.

Entendamos que de Twitter sólo estamos pendientes nosotros mismos, los más aficionados al acontecer político, los que “seguimos” a tales o cuales dirigentes, y que a la mayor parte de los venezolanos sólo llega una mínima parte de todo el ruido que genera la oposición. Por eso el mensaje debe ser claro y unificado, para no desorientar a los pocos oídos que, más allá de las redes sociales, están pendientes de escucharlo.